Napačna izbira? Nič za to! Ponujamo možnost vračila v 30 dneh
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30 dni za vračilo blaga
Los seres astrales generan diversas formas para engañarnos, lo que se traduce en múltiples sueños que se nos presentan en todas las combinaciones inimaginables. La multisexualidad se adentra en el encuentro con cualquier tipo de ser, sea imaginario, antiguo o futuro; lo más extraño es que no importa en sí el encuentro, la clave está en no fascinarse y entregarse al placer... Una ninfa del bosque puede permitirte sentir su suave terciopelo, alguna sombra sexual o una bestia con cachos, cola y escamas podría aparecerse en tu camino, tal vez tengas la oportunidad de amar a una Diosa o ser luz en medio de una multitud y percibir el amor que conecta a todos, quizás puedas escoger a tu pareja y moldearla a tu gusto en aquel metaverso, podría ser que te alcance para abrir los registros akashicos y viajar por los gemidos de placer que aún resuenan en el aire como testigos que no se borran de las excitaciones que produjo el universo... En realidad, puedes llegar a tener relaciones con cualquier tipo de consciencia ninfomaníaca que se adhiere a nuestra esencia llevándonos por el más alto hedonismo; la sexualidad astral es bien diversa y nos extravía fácilmente llevándonos a perder la consciencia en medio de la excitación ¡Esto es lo más peligroso que existe! Allí despiertas y el juego termina.
Todo tipo de sueño sexual son pruebas que a la larga nos ayudan a evolucionar en el control y la coherencia, pero, mientras no despertemos la conciencia en las noches las formas astrales continuarán unidas a nosotros camufladas entre las sombras de la psiquis; a menos que las veamos en situaciones que involucren mucha energía como los sueños húmedos, caer a un abismo, tener la parálisis del sueño o simplemente que te jalen las cobijas... Éstos son sueños lúcidos que "Nos despiertan" porque conectan los mundos, aunque nos suele invadir el miedo y el caos, por esto es que simplemente terminamos abriendo los ojos para despertar. Debemos de tener muy en cuenta que aquellas histéricas situaciones astrales suceden más a menudo de lo que creemos, que sencillamente no recordemos lo que acontece mientras nuestro cuerpo físico duerme no significa que la consciencia haya permanecido en la total oscuridad onírica.
Si algo diferencia las experiencias astrales de los hombres y las mujeres son los sueños húmedos, éste hecho genera un abismo de distancia entre ambos... Las mujeres pueden disfrutar de sus experiencias astrales hasta el clímax y no perder su esencia en el acto, las féminas logran adentrarse hasta lo más profundo del placer, mirarlo frente a frente y expandir su conciencia hacia un regocijo con el que los hombres apenas idealizamos...
De los 16 capítulos que componen ésta obra, comparto parte de uno, de lo que son los encuentros sexuales con sombras, seres, ninfas, diosas...
Capítulo 64. Conjugando su cuerpo
En frente mío se encontraba una representación astral de alguien a quien quiero mucho, nos abrazábamos, ella estaba contra la pared y empecé a apretarle los senos mientras nos besábamos... Sus senos grandes, blandos, pálidos y hermosos son una delicia para mí. En el momento en que aprieto sus senos se moldean y se vuelven uno sólo, percibo como se erizan cada uno de sus vellos mientras paso de poro en poro, un aroma se desprende a través de su piel, husmeo por su cuerpo olfateando su fragancia que también se puede palpar, las yemas de mis dedos se mueven al unísono imprimiendo su figura en mi mente, me impulso a empuñar con una mano sus dos senos y ellos se fusionan, sigo apretándolos, sintiéndolos, termino entre la penumbra y apenas una percepción de un seno móvil que se deja acariciar, entro en un vacío oscuro, cálido y acuoso en el que sólo observo un seno entre la nada desplazarse y fundirse con mis muñecas, me fusiono con esa sensación y me pierdo en su seno.